A las 6 y pico

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10/06/2005

Los madriles

En otras ciudades a las que uno puede viajar impunemente si dispone de dinero, se puede comprar el callejero y decir: "he aquí la representación esquemática de una realidad objetiva".
A los visitantes ocasionales, las apariencias y las costumbres adquiridas en sus lugares de origen pueden engañarles, y llegan a creer que en Madrid sucede lo mismo. Sin embargo, basta con echar una mirada un poco crítica a ese plano para sospechar que algo falla. Con sus calles enrevesadas y su río pobre y marginado (un río que está a medio camino entre río y ausencia de río) cuesta mucho trabajo creer que tal ciudad sea posible.

Creo que ha llegado la hora de que se sepa fuera de las fronteras de este sueño colectivo: Madrid no es una ciudad objetiva, sino una maraña de ciudades subjetivas que se entrecruzan y habitualmente se ignoran (hasta que colisionan por casualidad). Hay madriles hechos de horas de oficina y reuniones, que de pronto se chocan con una cuidad de novela de espías, a la vez que ya se aproxima un Madrid festivo para acabar de cambiar todo de lugar y crear una ciudad de tedio de espías y misteriosa burocracia. Los callejeros de Madrid son acuerdos, meras convenciones que se establecen para que las distintas ciudades no se pierdan, y puedan seguir colisionando.
Madrid está hecho de miradas fugaces, de recuerdos incompletos y de enormes espacios vacíos donde sólo nuestra más firme voluntad de creer en la urbe puede poner calles.
Cuando alguien de fuera pregunta a un madrileño cómo se llega a cierto lugar, éste creará nuevas calles, parques, plazas y papeleras para el visitante. Mientras le indica que la primera a la derecha, luego siga unos cien metros y verá un semáforo, parecerá que se esfuerza en recordar: en realidad hace algo aún más difícil, inventa. Como el madrileño desconoce las expectativas que el visitante tiene del lugar que busca, jamás le indicará todo el camino. Le dejará abandonado en alguna glorieta o avenida, diciéndole que "allá pregunte". Tendrá que ser el propio visitante quien, después de atravesar los ensueños de varios madrileños y cansado ya de buscar, invente su propio lugar de destino.

Esto, que puede ser una molestia para el turista acostumbrado a las ciudades sólidas, tiene su encanto para aquel que ha aprendido el juego de perderse en Madrid y recorrer las calles según uno se las va inventando, poblándolas con detalles en apariencia insignificantes (aquí un cubo de basura lleno a rebosar, en la que sale hacia la derecha una tienda de sombreros y allá un gato...). Detalles que, pese a su aparente insignificancia, van colmando misteriosamente las necesidades estéticas, éticas y metafísicas del paseante.
También es muy popular en Madrid el juego de la memoria. Se dan casos prodigiosos: barrios enteros condensados en una sola mente, que es capaz de evocar cada adoquín, cada hoja de árbol, cada desperfecto en la calzada, y, en fin, cada centímetro cúbico de un barrio que probablemente no contenga na... (... pincha y lee, que no acabé)
Viernes, 10 de Junio de 2005 09:37 #. Tema: Pakito Hay 6 comentarios.

06/06/2005

Una historia común

Todo empezó, como sucede en tantas ocasiones, con las apuestas ilegales. Suena casi a tópico describir la fascinación de la juventud con las peleas de dromedarios contra centauros, elfos contra dragones, perros contra rinocerontes alados, o mismamente las luchas del hombre contra sí mismo, contra los demás, contra la naturaleza y contra Dios. Pronto llegaron, como siempre, los beneficios fáciles e inmediatos, el dinero corriendo a raudales. Las monedas y los billetes le salían por los poros, y un día se despertó con un árbol de yenes (es decir, un yenal japonés) creciéndole en la oreja izquierda. Vestía costosos trajes con miles de millones de bolsillos, cada uno de los cuales albergaba miles de millones de sub-bolsillos. Su audacia, como su abundancia de bolsillos, no conocía límites. Vivía aquí y allá, un día estaba en Leganés, y otro día en un refugio secreto en lo más alto de una montaña muy alta, pero mucho, para aparecer dos días después en un casino de Ohio (o Winsconsin, que es lo mismo). Siempre huía de los ejércitos de polichinelas que le perseguían, y de los enjambres de abejas en los que se transformaban cuando estaba soñando. Sin embargo, esta huida perpetua no le impedía asistir a las fiestas más elegantes, aquellas que convocaban los nobles, y otros vertebrados adinerados. Organizó unas cuantas peleas insólitas, que fueron muy comentadas en los bajos fondos de las ciudades portuarias, en los traicionaderos, en los gangsteródromos y en las plazoletas: Jesucristo contra el Minotauro, la Madre Tierra contra los melocotones en almíbar, los insectos sin alas contra los insectos con alas... Nada era sagrado, y eso acabo perdiéndole:

El día que organizó la pelea final, Dios contra el Demonio, puso todas las esperanzas en un Dios vencedor y un Satanás volviéndose a su infierno con el rabo entre las piernas. Todo un éxito publicitario. En el último momento, sin embargo, pasó lo que tenía que pasar. Dios se achantó, se volvió a su cielo y llamó a sus abogados. Se reunieron con los abogados del Diablo, y decidieron denunciarle a las autoridades.

Hoy se marchita deprisa mientras el tiempo pasa muy muy despacio, tiene una barba larga y blanca, le faltan dientes, y no tiene ni un solo yen que llevarse al bolsillo, ni un solo bolsillo para albergar toda su fortuna, sus cero yenes, que un día, sin duda, acabará perdiendo.
Lunes, 06 de Junio de 2005 23:52 #. Tema: Pakito Hay 4 comentarios.

31/05/2005

Sobre la perfección

circulo amarelo.jpgA pesar del misterio que rodea a su protagonista, la historia del trazador de círculos muestra unas líneas generales bien definidas y una unidad de propósito casi perfecta. La combinación de estas dos características, en cierto modo opuestas (el misterio y la coherencia), dota a esta biografía de una cualidad extraordinaria: los hechos más sorprendentes parecen necesarios y justos. Todo apunta a un fin, y nada sobra. Queda al recto sentido de la proporción y a la habilidad del narrador la responsabilidad de aprovechar estos elementos para lograr un buen efecto dramático:

No cabe duda de que nuestro protagonista fue un hombre de genio. Ya en sus años de aprendizaje, demostró gran talento. Su fama se extendió pronto desde el círculo de sus condiscípulos a su ciudad natal, y más tarde por toda la comarca. No sólo eran sus círculos los más perfectos. Además, se hizo famoso por la forma de trazarlos. Su paciencia era asombrosa: durante horas y horas se inclinaba sobre su mesa de trabajo, haciendo avanzar la pluma sobre el papel lentamente, con una velocidad extraordinariamente regular, y una tensión constante que se mostraba en su rostro, en su mirada que se fijaba inmutable en el papel. Pronto comenzaron a reunirse grandes muchedumbres que le rodeaban y observaban admiradas su paciente trabajo. El trazador de círculos, sin embargo, jamás dio muestras de notar la presencia de observadores. Sus ojos no se desviaban del papel, su mano no detenía en ningún momento su rotación. Cuando cerraba el círculo, lo miraba largo rato, como absorto. Mucho después de que se hubiera ido el último de los espectadores, salía de su trance, metía su nuevo círculo en el cajón de círculos, se levantaba, se ponía la gabardina (siempre la misma, dicen), y se iba a casa.

Todo ello le auguraba una brillante carrera, que sin embargo, se truncó, de manera un tanto incomprensible. Consideremos la época en la que transcurre la acción: ya se dominaba la técnica de las elipses, las parábolas, las espirales de todo tipo, además de gran variedad de curvas y polígonos. Sin embargo, nuestro protagonista se negó a abandonar sus círculos, y fue quedándose atrás respecto a sus compañeros, que trazaban todo tipo de figuras. El trazador de círculos siguió con la misma mirada fija en el papel, con la misma mano rotatoria y regular, pero la afluencia de visitantes fue mermando, hasta abandonarle por completo.

Durante años, fue totalmente olvidado, hasta que el escándalo de su misterioso suicidio le devolvió la atención del público. ¿Qué sucedió durante estos años? Poco se sabe, pero cabe conjeturar que no varió su rutina, que siguió trazando sus círculos, probablemente cada vez más perfectos. Entonces, llegó de repente la crisis, sin que se conozca la razón. Se ha hablado de que llegó a trazar el círculo perfecto: aunque, dada la calidad de sus últimos trabajos, que fueron descubiertos más tarde, la suposición no parece del todo descabellada, aún no ha aparecido este supue... (... pincha y lee, que no acabé)
Martes, 31 de Mayo de 2005 13:00 #. Tema: Pakito Hay 8 comentarios.

23/05/2005

Reflexiones dominicales (V)

1 – Respuestas de los lectores

Me parece que merece la pena citar a las personas que respondieron a los temas planteados hace dos domingos (sí, de nuevo perdí un domingo para estas reflexiones, ganándolo, todo hay que decirlo, para otras cosas).

Sobre el humor:

“Y ¿qué hice? mantuve la compostura, saludé respetuosamente, salí muy seria del almacén y, ya dentro del coche, me desternillé de risa. Y entonces recordé mis ataques de risa juveniles. Vaya vergüenzas que he pasado! es que no concebía eso de "guardar la risa para después" , si algo era gracioso, lo era ahora. Y si me daba risa, me daba ahora. ¿guardar la risa para después? ¿cuándo aprendí a hacer eso? no sé, pero hace mucho. ¿Es esta risa tardía igual a la espontánea de la adolescencia? yo creo que no, yo creo que es sólo una pobre imitación.”
Nofret

No sé cuándo aprendemos a guardar la risa para después. Quizá cuando nos lo impone la sociedad, o cuando nos damos cuenta del poder destructivo de la risa. O ambas cosas. La risa puede quitarle la careta al mundo, descubrir el absurdo detrás de las convenciones de la sociedad, desnudar a los solemnes. Por supuesto, estas cosas están mal vistas, lo que no está claro es hasta qué punto uno mismo querría esos resultados. Estamos acostumbrados a llevar nuestra máscara, y tenemos miedo de descubrir lo que hay debajo. Sobre todo, porque quizá no hay nada.

“Bueno, yo sobre el humor literario tengo una teoría. Creo que existen vivencias, cosas, situaciones que realmente nos superan. Son demasiado, de una manera o de otra. Demasiado duras, demasiado sentidas. O tal vez inquietantes, sin que sepamos muy bien por qué.
Son como un cortocircuito.
Y creo que las "masticamos", mejor o peor, pasándolas por el tamiz del humor. Es una manera de actuar inconsciente, muchas veces.”
Sinfo

Estoy de acuerdo: la risa, de alguna manera, es una forma de entender el mundo, algo que no tiene nada que ver con la razón, pero que cumple la misma función: aceptar las cosas, asimilarlas. La misma razón es bastante risible, pero claro, la risa, como respuesta ante el mundo, no es razonable.

“Me viene a la mente un momento de mi vida, en el que estábamos cenando mis hermanas y yo junto a mi madre. Zenaida tendría 13 años, Alicia 9 y yo 12; sin saber por qué, nos miramos y nos pusimos a reir, no podíamos parar, aquéllo fue un ataque de risa en toda regla. Mi madre se iba enfadando, y nos gritaba que paráramos (no me extraña, su mosqueo debía de ser impresionante) y más risa nos daba a nosotras. Creía que de esa me moría de la risa. Fue bonito.”
Stuffen

Sin duda, lo fue. Y qué mejor prueba de que no hacen falta razones para reír. Y qué mejor prueba de que estas reflexiones son totalmente innecesarias.

Sobre el compromiso del escritor:

“El compromiso que yo siento cuando escribo es poder transmitir lo que estoy sintiendo, poder mostrar con la mayor fidelida... (... pincha y lee, que no acabé)
Lunes, 23 de Mayo de 2005 00:15 #. Tema: Pakito Hay 8 comentarios.

21/05/2005

El gusanito

gusanito.gifSigo teniendo un gusanito de duda, y no deja de ser un gusanito al que invito una y otra vez y sigo invitando a que me deje la cabeza toda llena de agujeros. Agujeros que no dejan de ser, por otro lado, la parte más auténtica de mi ser. Y me importa que me digan "oye, tienes la cabeza llena de agujeros", porque entonces les miro como si fuera el gusanito, ellos me invitan a que les agujeree la cabeza, y yo no puedo negarme porque ya soy el gusanito o la duda. Sigo siendo un gusanito con un gusanito dentro, un cerebro agujereado que come cerebros, pero tampoco dejo de ser el agujero que dejó el gusanito.

Sí, estas son cosas que pasan. No se trata de literatura fantástica. En medio de una vida de lo más normal, uno va a comprar el pan, se hace la cama, ríe, friega la cocina o escribe, y entonces se da cuenta del gusanito, de que tiene la cabeza agujereada, y de todo. Entonces, uno es un gusanito, o un agujero, o una duda que compra el pan, se hace la cama, ríe, friega la cocina o escribe.

Claro, que el gusanito no es sólo agujero, vacío, o duda, porque entonces no podría ser gusanito. El gusanito también tiene sus certezas. Por ejemplo:
Uno siempre está solo, o perdido, o ambas cosas.
La vida tiene que ser algo más que ir a comprar el pan, hacerse la cama, fregar la cocina, escribir, e incluso reír.
Estar llena de agujeros es el estado natural de una cabeza.
Existe algo que deberíamos comprender, pero no podemos comprenderlo.
La única salida es ser gusanito.
Sábado, 21 de Mayo de 2005 21:36 #. Tema: Pakito Hay 6 comentarios.

La vida (miniteatro alegórico)

El escenario está oscuro. Lentamente se van encendiendo las luces y se ve que hay dos personajes, en un escenario vacío (para favorecer la movilidad): la Vida y el Hombre.
El Hombre puede ser sustituido por una mujer, un niño o una niña.
La Vida puede ser representada por un hombre, una mujer, un niño, una niña, un hombre y una mujer, un niño y una niña, un hombre y una niña, una mujer y un niño, un chimpancé amaestrado, un batallón de chimpancés amaestrados, una marioneta, etc.


ACTO ÚNICO

(El Hombre se mueve por el escenario rápidamente, paseando de un lado a otro, como nervioso; la Vida le sigue, sin quitarle la vista de encima)
HOMBRE: ¡Ah, la vida, la vida!
(El Hombre se detiene y vuelve su mirada hacia la Vida; ésta gira la cabeza, turbada; el Hombre se encoge de hombros y vuelve a pasear por el escenario, mientras la Vida le sigue como antes)
HOMBRE (deteniéndose y volviéndose hacia el público; la Vida sigue mirando al hombre): ¡La vida lo estropea todo!
(se reanuda el paseo y la persecución, hasta que vuelve a detenerse el Hombre)
HOMBRE: Uno tiene sus planes... (Saca un papel del bolsillo y se lo entrega a la Vida) ¡Pero la vida los lee al revés!
(Efectivamente: la Vida mira el papel que le ha entregado el Hombre y se vuelve hacia el público, que puede leer "Plan" escrito al revés en el papel)
HOMBRE: ¡La vida es una torpe! Lo estropea todo.
(La Vida manosea el papel hasta dejarlo todo arrugado; el Hombre ve esto, baja la cabeza, y vuelve a pasear por el escenario; la Vida tira el papel al suelo, y sigue al Hombre)
HOMBRE: Y lo peor de la vida... lo peor es que ¡Nunca dice nada! (Se detiene y se vuelve hacia la Vida, que gira la cabeza, turbada) (gritando, bastante exaltado) ¿Por qué arrugaste el papel que te di?
VIDA: ...
(El Hombre se encoge de hombros y sigue paseando)
HOMBRE: Claro, que hay quien dice que aprende lecciones de la vida... (se vuelve hacia la Vida, que gira la cabeza, turbada) ¿Qué opinas de eso?
VIDA: ...
HOMBRE: (gritando) ¡Eh! ¿No dices nada?
VIDA: ...
HOMBRE: (gritando más) ¿Qué lecciones tienes que enseñarme?
VIDA: ...
(El hombre crispa los puños, avanza hacia la Vida, que retrocede un par de pasos; el Hombre se queda mirando a la Vida, que esta vez sostiene su mirada; el Hombre tiembla, de pronto se da la vuelta y sigue paseando por el escenario, más rápido que antes y dando grandes pasos)
HOMBRE: (gritando y con gran patetismo) ¡Y que a pesar de todo uno tenga que encariñarse con esta torpe, con esta sorda, con esta... vida!
(El Hombre sigue paseando un rato por el ... (... pincha y lee, que no acabé)
Sábado, 21 de Mayo de 2005 17:30 #. Tema: Pakito Hay 3 comentarios.

19/05/2005

Olas, mar y tiempo (o lo que pensé mientras te esperaba en la playa)

para ti

Llega una ola y otra se va, y otra ya se viene y otra y otra, y yo estoy mirando las olas porque no te tengo aquí para mirarte, y miro los segundos que pasan porque te estoy esperando, y llega un segundo y otro se va, y otro más se va, y luego llega otro y también se va. Miro lo que se va y lo que se queda: las olas y el mar, los segundos y el tiempo...

Y siguen llegando segundos, y tú llegarás, y vendrán otros segundos, y luego tendré que irme... ¡Demasiado pronto!

Pero el mar se queda a pesar del trajín de las olas, y ¿quién sabe? quizá siempre quede algo...

Cuando venga la gravedad de las horas (que vendrá) espero que tu recuerdo sea como unas alas que no dejen que me caiga en el tiempo.

Cuando vengan las tinieblas (que vendrán, pues el día tiene esa costumbre de dejar paso a la noche) espero que mis ojos sigan reflejando la luz de unos ojos que me miran.

Vendrán la costumbre, los días en los que uno no sabe qué hacer, las semanas que apenas se distinguen de otras semanas. ¡Que vengan! Para esos días, yo me llevo tu isla en la maleta.

Que venga lo que tenga que venir, que por mucho que me vaya, aunque me vaya muchas veces, y vuelva a irme y otra vez vuelva a volver a irme, y otra vez me vaya
¡YO ME QUEDO!
Jueves, 19 de Mayo de 2005 08:40 #. Tema: Pakito Hay 9 comentarios.

13/05/2005

Todo un mundo

ls-pie.jpgTodo un mundo comienza más allá de las puntas de mis pies. Lo reconozco como mi mundo, y entonces tengo que caminar. Pero por mucho que camine, mi mundo sigue comenzando más allá de las puntas de mis pies. Entonces tengo que correr, pero me canso, y el mundo sigue estando más allá de las puntas de mis pies. Y camino y camino y la arena del desierto está muy caliente, y el hielo del norte muy frío, y el agua muy mojada, y en algún punto del camino descubrí que los zapatos son una mentira, y entonces descubrí que una mentira no puede envolver unos pies, y que la arena del desierto está muy caliente, y el hielo del norte muy frío, y el agua muy mojada.

Mis pies se resienten, pero siguen caminando, y siguen y siguen porque el mundo sigue estando más allá de sus puntas.
Viernes, 13 de Mayo de 2005 20:41 #. Tema: Pakito Hay 7 comentarios.

09/05/2005

Reflexiones dominicales (IV)

1 - Un experimento poco serio

Una lectora se preguntaba, en un comentario a la segunda entrega de esta serie de reflexiones dominicales, si es serio eso de plantear estos escritos como un "experimento". Es serio y no lo es: supongo que cualquier obra literaria es, en cierta medida, experimental: uno se pone a escribir sin saber muy bien qué es lo que resultará de sus esfuerzos. Precisamente, se trata de averiguarlo. En este caso planteo explícitamente el experimento como un juego con mis lectores. Un juego con sus reglas, unas reglas explícitas que trato de cumplir al pie de la letra, aunque no siempre me resulta posible (véase la entrega anterior). De todas formas, estas transgresiones no tienen mayor importancia. El juego, y el experimento, se sostienen en la interacción con el lector, no en las normas accesorias. En fin, se trata de compartir mis textos con quien quiera leerlos de una forma que es nueva para mí, pues normalmente un texto es algo acabado (al menos provisionalmente) cuando se entrega a los lectores.

Aquí, se trata de que los lectores, con sus comentarios y sugerencias, participen en la construcción del texto. Por ejemplo, algunos, comentando también la segunda entrega, han sugerido que limite la extensión de mis textos semanales. Aunque no respondí en la tercera entrega, de hecho sí me propuse limitar su extensión, y en adelante continuaré haciéndolo. La objeción plausible a una medida tal, también expresada por un lector, es que podría frenar mi creatividad. Ignoro si mi creatividad necesita libertad para explayarse o más bien excusas para no hacerlo. En cualquier caso, se me ha ocurrido una idea: trataré de limitar cada entrega al tamaño de la primera (tres páginas aproximadamente), y, si aún me quedan ideas por desarrollar, las apuntaré brevemente en una sección aparte, dejando la posibilidad de desarrollarlas más adelante. De esta manera, no sólo evitaré restringir en exceso mi creatividad, sino que además daré una oportunidad a los lectores que así lo deseen para participar más activamente en el juego que estamos jugando: quien lo desee, podrá dar su opinión acerca del tema planteado, y aportar sus ideas, que yo gustosamente plagiaré... digo citaré.

2 - El humor

El humor atraviesa al ser humano y llega a todos sus rincones. Hay quien nos dice que debemos tener sentido del humor, como si esto no fuera una fatalidad. En más de una ocasión, una broma y la subsiguiente carcajada me han arruinado una indignación cuidadosamente construida. Por supuesto, hay quien lleva la risa a flor de piel, y hay quien la lleva más oculta. Hay todo tipo de risas.
El humor nos atraviesa, y participa de lo bueno y de lo malo. Se puede reír bien o mal. Se puede reír muy mal. El vencedor puede reírse del vencido, y así hacer aborrecible su victoria. La burla es un arma temible, y con frecuencia también es una bajeza. A veces uno ríe para no llorar, cuando lo que debería hacer es l... (... pincha y lee, que no acabé)
Lunes, 09 de Mayo de 2005 14:36 #. Tema: Pakito Hay 8 comentarios.

04/05/2005

Bombas

Las bombas empiezan a condicionar seriamente mi vida. Todo comenzó cuando me hice con unas cuantas bombas de la Segunda Guerra Mundial en una subasta, ejemplares de gran valor dignos de la vitrina de un museo. Antes de esto, ya me interesaban las bombas, pero (como suele suceder) el hallazgo estimuló aún más mi interés. Decidí ampliar la colección. Compré vitrinas para ir colocando mis bombas, pero pronto mi afán de coleccionista ocupó todo el espacio, y las bombas fueron repartiéndose por los cajones, los armarios, las mesas, las sillas y los rincones. Hoy, ya lo pueden ustedes ver, vivo totalmente rodeado de bombas, y debo caminar con cuidado para no tropezarme con ellas. Esta bomba de mi escritorio la compré porque estaba en oferta, las tres de los tiestos eran un 3X2, las del suelo son regalos, excepto esa tan bonita, la redonda, que la encontré en un remate. He pasado mucho tiempo las armerías, y casi siempre volvía con algo.

Sin embargo... últimamente ya no las frecuento tanto, y estoy tratando de no comprar más bombas. Tanta bomba empieza a ser un problema. El otro día abrí el armario para sacar una camisa, y cayeron de dentro por lo menos una veintena de granadas. Afortunadamente todas tenían el seguro bien puesto, y no estallaron, pero una me hizo un hematoma en el pie izquierdo, aparte del susto, naturalmente.

Incluso estoy pensando en mudarme de casa, abandonar aquí mi preciosa y peligrosa colección, y quizá llevarme tan solo mis piezas más antiguas y valiosas, mis queridas bombas de la Segunda Guerra Mundial.
Miércoles, 04 de Mayo de 2005 14:13 #. Tema: Pakito Hay 5 comentarios.

03/05/2005

Soy un escritor comprometido

¿Acaso puede uno negarse a hablar, ante tanta injusticia? ¿Debería uno escribir recluido en una torre de marfil? ¡Oh, pero sale tan caro el marfil!

Que no cunda el silencio, que se diga, que se oiga:

Que los árboles no saben llorar, aunque tengan sus motivos.
Que los gatos no reciben la instrucción necesaria para aprovechar adecuadamente sus superiores dotes artísticas.
Que el pez grande se come al chico, cuando debería comerse el pez bello al feo, el interesante al anodino, y el alegre al triste, para que el mar estuviera siempre lleno de maravilla.
Que las casas antiguas ya no pueden expulsar a sus fastidiosos amos creando ruidos de cadenas que se arrastran y gemidos de almas en pena. ¡Ya nadie escucha a las casas!
Que los sueños se vuelven amarillos y quebadizos como el papel viejo.
Que los recuerdos se nos vuelven imágenes rígidas, frías, incapaces de conmovernos, y así se nos va muriendo la vida.
Que ni el amor ni la amistad son capaces de crear la primavera a su alrededor.
Que el ciempiés nada ha hecho para merecer tantas patas.
Que las manzanas no suelen encerrar esmeraldas, ni las sandías rubíes.
Que la belleza no calma la sed, ni el hambre.
Que no existen suministros suficientes de poesía.

Que Dios, pese a todo, se niega a dimitir.
Martes, 03 de Mayo de 2005 20:29 #. Tema: Pakito Hay 8 comentarios.

02/05/2005

Reflexiones dominicales (III)

1 - Una semana perdida y otra casi

Hoy es otro día, hoy es más tarde, y no arrancan con facilidad estas reflexiones dominicales. ¿Quién dijo que hay que escribir con facilidad? Escribir es difícil porque vivir es difícil y todo es, en realidad, muy difícil. Cuándo algo parece fácil, es sólo porque hemos obviado cantidad de detalles. Debemos obviar esos detalles, claro está, pero eso no los elimina. La dificultad sigue ahí, y a veces nos pone zancadillas.

Por ejemplo, muchas veces se habla de alguien que, en un momento dado, ha elegido "el camino fácil", se ha rendido y se ha dejado caer por la pendiente, pero ¿quién nos dice que esa pendiente era fácil? ¿Se puede juzgar a la ligera la dificultad de dejarse caer y no presentar batalla, persistir en esa actitud y ya no volver a levantar cabeza, nunca más?

Todo es difícil...

Es difícil escribir cuando uno no sabe a ciencia cierta qué importancia puede tener escribir.
Es difícil vivir cuando uno no sabe exactamente para qué.
Es muy difícil empezar esta tercera entrega de las "reflexiones dominicales" confesando que el experimento que planteaba al principio, en rigor, ya ha finalizado, mucho antes de lo que esperaba.

Me cito a mí mismo:
Ir escribiendo, cada domingo, una serie de reflexiones.
Efectivamente, eso me proponía, y quizá alguien se haya dado cuenta de que el tercer domingo no hubo texto.

En rigor, digo, el experimento ha finalizado... ¡Pero sólo en rigor! Vuelvo a lo de antes: todo es difícil, y por eso, a veces, hay que olvidar ciertos detalles...

Y sucede además que los días se extienden más allá de sus fronteras habituales, y este domingo ya es un lunes disfrazado de domingo. Un lunes disfrazado de domingo por la más extraña de las circunstancias, porque es dos de mayo y un dos de mayo, hace muchos años, los madrileños salieron a la calle con cuchillos de cocina para plantar cara al pérfido y esdrújulo ejército invasor, o algo así. Por esa paradójica razón, la gente de Madrid se queda en casita hoy, como si fuera domingo. O se va a invadir tierras lejanas, con la intención de buscar climas más benignos, bañarse en la playa, hacer pic-nic, o vaya usted a saber. Y así, una revuelta popular se convierte, pasados los años, en una prolongación del domingo, y en una excusa para entregar tarde estas reflexiones.

Entregarlas tarde... si entrego algo. Porque es difícil hablar de la dificultad, pero más difícil aún es hablar de otra cosa cuando uno se tropieza ante la dificultad de decir cualquier cosa y que alguien se entere y le importe.

2 - Pero siempre hay una salida

O casi siempre, y si no, se inventa. Se puede eludir lo difícil, sin necesidad de lo fácil, recurriendo a lo imposible. Ciertamente, esto es algo que requiere grandes dosis de excentricidad, pero por suerte, uno no está del todo privado de tan grata virtud.

Así que recapitulemos. Uno se p... (... pincha y lee, que no acabé)
Lunes, 02 de Mayo de 2005 20:47 #. Tema: Pakito Hay 5 comentarios.

27/04/2005

Alegría

Es un hecho demostrado científicamente que la alegría puede suplir satisfactoriamente a la felicidad. No es lo mismo, ni otro grado de la misma cosa, ni otra manifestación de lo mismo: es algo completamente distinto, y, sin embargo, la alegría hace que no echemos de menos la felicidad ausente. Usted mismo puede comprobarlo: levántese todas las mañanas con alegría, haga sus cosas del día con alegría, y, si la alegría no es fingida, no tendrá necesidad de llorar al acostarse ¡garantizado!

Además, la alegría tiene ciertas ventajas que la hacen más recomendable que la felicidad. Para empezar, la felicidad, para qué vamos a engañarnos, viene y va sin que podamos hacer mucho para propiciarlo o evitarlo. La alegría, en cambio, podemos tratar de mantenerla pese a todo, ejercitarla todos los días, como ejercitamos un músculo: ¡uno dos uno dos! Por otra parte, la vida es continuo movimiento, y la felicidad es perezosa. La felicidad dice: ¡que no me muevan! ¡que estoy bien como estoy! Y la alegría dice: ¡arreando! Por eso, algunos que han creído inventar la rueda nos han identificado la felicidad total con la muerte, utilizando palabras sonoras como aniquilación ¡oh sabios! Pero quién afronta la muerte con alegría, qué vivo está aún.

Dejemos que la esquiva felicidad haga lo suyo, que pase por nosotros cuando tenga que pasar... sin darle mayor importancia... ¡y un poquito de alegría, leñe!

Pero también un poco de seriedad, ¿eh? que si no esto va a parecer una verbena.
Miércoles, 27 de Abril de 2005 12:34 #. Tema: Pakito Hay 7 comentarios.

22/04/2005

El amor

amosouth.gifLo más bonito del amor es que se ahorra espacio. Dos personas que se aman, bien juntitas, ocupan menos que cada una por su lado, y así nos queda más sitio a los demás. Aunque a veces en el Metro... ya se sabe, parecería que todos estamos enamorados, y no es así, ¡pero esa es otra historia!

¡Qué bello sentimiento, el amor! Sin el amor, señores y señoras, serían absolutamente imposibles las telenovelas, y Gustavo Adolfo Becquer hubiera escrito:
¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... es aquel de allá.


Si no existieran los amores imposibles, no nos interesarían tanto las cosas imposibles.

Sin el amor, gastaríamos menos desodorante... ¡viva el amor, viva el amor! (Patrocinado por la industria de la perfumería)

Si no hubiera amores que matan, moriríamos todos de gripe y cosas así...

Y, sobre todo, sin el amor no seríamos tan locos, y eso sí sería una desgracia.
Viernes, 22 de Abril de 2005 18:02 #. Tema: Pakito Hay 9 comentarios.

18/04/2005

Reflexiones dominicales (II)

1 - Sobre los resultados del primer domingo de mi experimento

De acuerdo con el carácter experimental de este escrito, la primera cuestión es analizar los resultados de la entrega anterior, y así seguirá siendo en entregas sucesivas. Según el planteamiento original (Reflexiones dominicales (I) - 1) los datos a considerar son las críticas recibidas al exponer mi escrito al público lector. Sin embargo, debo corregir este planteamiento, o mejor dicho matizarlo. Aparte de los comentarios que han hecho otras personas, consideraré mi propia lectura como dato adicional. Esto es sólo un matiz, pues la reacción de un autor ante la lectura de su propio escrito no deja de ser la reacción de un lector más, en ocasiones el más crítico.

La reacción del autor

Toda obra artística ha de tener unidad. Esta unidad puede significar cosas distintas según el tipo de obra (la unidad de acción que pediríamos a una novela, por ejemplo, no sería la misma unidad que pedimos a una obra pictórica, etc.). Dentro de esa unidad, según han convenido muchos expertos en materias estéticas, debe darse la variedad, siendo un requisito importante del estilo (necesario, pero no suficiente) la variedad dentro de la unidad. En el caso de estas reflexiones sin tema común, parecería que la variedad está dada en el planteamiento, mientras que la unidad es mucho más dudosa.
Lo cierto es que ya me había planteado esto antes de comenzar a escribir. Al no fijar una temática común para mis reflexiones, ¿de dónde vendría la unidad? Mi idea inicial era que la obra tuviera un tono uniforme, y por esa razón fijé el domingo como día para escribirla. El domingo tiene, a mi juicio, su propio tono, más que cualquier otro día de la semana. Al menos, yo soy especialmente sensible al tono pausado, a la atmósfera lánguida, a la pereza del domingo. Desarrollaré algo más esta idea en una reflexión aparte: de momento queda apuntada.
Como decía, esa era mi intención primera: el tono dominical, trasladado de mi ánimo a mis letras, unificaría esta serie de reflexiones. Sería el marco donde incluir la variedad que aportarían los distintos días (los domingos sucesivos) y mis diversas inquietudes: la vida que transcurre, en definitiva.

Por esta razón, consideré que quizá no sería necesario que mis divagaciones se ajustaran a un tema común. Sin embargo, releyendo las reflexiones que constituyen la primera entrega, sí encontré cierta unidad temática: no lo había planeado, pero ahí estaba. Estos tres apartados, tenían los siguientes títulos:
1 - Sobre estas reflexiones
2 - Sobre la muerte de Juan Pablo II
3 - La estética difusa
En principio, nada presagia que exista un hilo conductor, y sin embargo, podría haber titulado los apartados así:
1 - Lenguaje y literatura
2 - Persona y personaje
3 - Verdad y estética
Así, puede advertirse una relación entre las partes: una unidad en el conjunto. En los tres casos hay dos elementos: uno ... (... pincha y lee, que no acabé)
Lunes, 18 de Abril de 2005 03:10 #. Tema: Pakito Hay 8 comentarios.

12/04/2005

Las voces

Pes sí, las voces. Yo soy un mandado, a mí las voces me van poniendo los títulos, esas mismas voces que saltan, brincan y rebotan en mi cabeza y me dicen:
Escribe
escribe
escribe...

La voz

La voz que se desdobla en las voces, no sólo en las que saltan, brincan, rebotan y me ponen los títulos, sino también esas otras voces, las voces que oímos, los gritos, los susurros, las palabras... Todo lo que nos trasmiten las voces, los infinitos matices de una voz amiga y...

El misterio de una voz al teléfono

Sí. Los infinitos matices de una voz amiga, y el misterio de una voz al teléfono, pero ahora tengo que hablar sólo de lo segundo.

Esa voz que oímos al teléfono y es misteriosa porque nos gusta, pero no sabemos por qué nos gusta.

Poco importan las palabras

No me conoces...
Me ha dado tu número...
¿Es a las ocho?...
Te bajas del tren en Alcobendas-San Sebastián de los Reyes...
Verás una comisaría...
Sí, la Casa de las Asociaciones...
Pregunta por...

Y lo que realmente importa es la voz, es lo que te llama a ese extraño lugar: la Casa de las Asociaciones.

Y andar buscando una voz

Y andar buscando una voz en un laberinto de calles. Y tardar una hora en darte cuenta de que ese laberinto se llama San Sebastián de los Reyes, cuando debería llamarse Alcobendas...

Y esa voz perdida

Perdida entre las voces, y alrededor una opaca niebla de ladrillo, un turbio atardecer aturdido por el terco viento, una cacofonía de cacos y mercerías, y ferreterías, y pescaderías, y unos cuantos perros, y algún gato.

Y llegar

Tarde. Siempre tarde.

Y que siempre tengas que hacer lo que te dicen las voces

Ya te digo.
Martes, 12 de Abril de 2005 14:10 #. Tema: Pakito Hay 2 comentarios.

LEYENDAS DEL DIOS PATUDO: La araña y el misionero

Creo recordar que fue un ácaro quien me contó la siguiente leyenda:

Un día, el misionero paseeaba por el bosque cuando se encontró con la araña. Dijo el misionero a la araña:

Dios creó al hombre a su imagen y semejanza.

La araña miró al misionero y se dijo:

He aquí un hombre: la imagen y semejanza de Dios.

Después, la araña volvió su atención a sí misma, y, asombrada por sus abundantes patas, las contó con parsimonia:

Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho. Ocho patas.

De nuevo, miró al misionero para contar sus patas:

Una, dos. Sólo dos patas.

Volvió a contemplar sus patas. Se dijo, orgullosa:

Tengo más patas que Dios.

Pero Dios había oído las palabras del misionero, y también había oído los pensamientos de la araña. Ya le había enfurecido el comentario del hombre, que le reducía a un mero bípedo, pero la soberbia de la araña era la gota que colmaba el vaso de la Ira Divina. Decidió castigar a los insolentes.

Entonces, Dios elevó sus infinitas patas, y las dejó caer, todas a la vez, sobre la araña y el misionero. Después, les pisoteó un poco más.

Desde entonces, las arañas tejen sus telas para hacerle calcetines a Dios, y cantan las alabanzas de las infinitas patas de Dios haciendo:

ñiñiñi
ñiñiñi
ñiñiñi


Desde entonces, los misioneros no se hablan con las arañas.
Martes, 12 de Abril de 2005 12:22 #. Tema: Pakito Hay 7 comentarios.

10/04/2005

Reflexiones dominicales (I)

1 - Sobre estas reflexiones

Las razones del experimento

¿Por qué escribir unas reflexiones dominicales? En realidad se trata de un experimento. Un experimento literario bien simple: escribir lo que sea, sin buscar un gran planteamiento, sin esperar indefinidamente a la musa redentora, y ver qué sale. No se trata de un intento a la desesperada, pues hay una idea (o quizá una excusa) de fondo:

Creo que el escritor es, en gran medida, un aprovechado, y de lo que se trata es de aprovecharse

Me explico:

La literatura, como arte, busca un efecto estético. Si a veces logra ese efecto, es mi opinión que la mayor parte del mérito no es del artista, sino más bien de una cantidad de artistas que fueron inventando el idioma. Creo, en definitiva, que el lenguaje tiene en sí mismo cierta tendencia a la literatura, y que el escritor sólo tiene que dejar que las palabras se ordenen por si solas, y estar atento al hallazgo. Naturalmente, tengo mis razones para creerlo:
1 - A veces me pasa, cuando me pongo a escribir
2 - A veces me pasa, cuando no me pongo a escribir: con cierta frecuencia, uno puede hallar calidad literaria en una frase oída y seguramente dicha al azar, o en un error de imprenta, o en una lectura descuidada
3 - Tengo una fe ciega e insensata en esta capacidad del lenguaje; sé que esta no es una razón muy razonable, pero, para qué engañarme, es la más importante

El desarrollo del experimento

Se trata, pues, de escribir, y para facilitar la tarea tengo que elegir un tema. No perderé el tiempo buscando algo genial, pues esta búsqueda, ya se sabe, puede durar años. No conviene una demora tan larga, dada la naturaleza experimental, y por lo tanto provisional, de lo que voy a escribir. Necesito un tema cualquiera, con el único requisito de que me permita escribir lo suficiente para obtener unos resultados significativos. Como no tengo ni idea de cuánto ha de ser suficiente, elegiré un tema que me permita escribir mucho. No se me ocurre nada mejor que tratar de dar forma a algunas de esas ideas que rondan la mente en una tarde ociosa de domingo.

El resto es simple:
Ir escribiendo, cada domingo, una serie de reflexiones.
Exponerlas al público acompañadas del consabido castañeo de dientes y consumo de uñas propias.
Esperar las críticas, que serán los datos del experimento. Consumir abundante tila.
Finalizar el experimento cuando la gente se aburra.

2 - Sobre la muerte de Juan Pablo II

La noticia ha afectado a mucha gente de formas muy diversas. A mí mayormente me ha planteado dudas.

Primera duda: ¿Cómo debería sentirme? Según los periodistas iban aportando datos nuevos acerca de la agonía de un hombre, mi ánimo no se decidía entre la pena y la indiferencia. La indiferencia ante la muerte de un semejante es algo duro de asumir, pero no deja de ser necesaria: muere demasiada gente.

Seg... (... pincha y lee, que no acabé)
Domingo, 10 de Abril de 2005 23:37 #. Tema: Pakito Hay 8 comentarios.

05/04/2005

Habrá que hacer algo

Ya ven, que me ha dado por la poesía, ultimamente...

Habrá que hacer algo al respecto.
Tantos peces que nos atormentan
en el fondo del sueño.
Esos peces hechos de miedo,
de palabras confusas,
de actos indescifrables,
y de pez, mismamente.
Pero de pez soñado y misterioso.

Habrá que hacer algo al respecto.
Tantas personas sin cara
que se obstinan en llenar autobuses.
Gente difusa, indecisa,
hecha de estadísticas,
de vagas generalidades,
y de gente, mismamente.
Pero de gente distante y borrosa.

Tendremos que hacer algo
para que no inquieten nuestras mañanas
recuerdos incompletos de la noche,
cosas vistas y no vistas,
hechas de licores y bruma,
de olvidos y vacíos,
y de recuerdos, mismamente.
Pero de recuerdos que no recordamos.

Algo habrá que hacer al respecto.
Con los cocodrilos fantasmales
que acechan en las cañerías;
con los duendes que nos avisan
“no te tomes ese café, o morirás”
(cuando ya hemos bebido)
y con tantos otros seres
que nos causan vagas inquietudes,
algo habrá que hacer.

Algo habrá que hacer.
Se me ocurre escribirlos.
No sé si será bastante.
Martes, 05 de Abril de 2005 15:12 #. Tema: Pakito Hay 7 comentarios.

04/04/2005

Billete herido

billete herido 1.jpgPobre billete herido, que yace en un charco de su propia sangre, un charco de monedas de céntimo y de 2 céntimos, y de 5 céntimos, monedas destinadas a los recovecos del sofá y al olvido, y ese billete de diez euros que, partido por la mitad, nos hace pensar en la muerte.

No sé si me lo cambiarán en el banco, no sé si me lo aceptarán en la tienda, no sé... ¿Qué tiene que pasarle a un billete para que pierda su valor?

Un billete es como una persona, tiene un cuerpo de papel, y un alma que es puro símbolo. Para el poeta, todo es símbolo de otra cosa. El dinero nos hace a todos poetas, porque siempre es símbolo de otra cosa. Es símbolo de tantas cosas que se pueden comprar con él, de tantas horas humanas, de bienes y servicios, de cosas concretas (como naranjas y calabacines y ruedas y tornillos) y del poder y de otras cosas abstractas.

Al dinero se le reprocha que no pueda ser (también) símbolo de la felicidad. Tan justo es eso como reprochar a la palabra "gato" que no alcanza para hablar (también) de los perros.

Es símbolo de símbolos, el dinero, y es símbolo de nosotros, y por eso nos pone melancólicos contemplar a un billete herido...
Lunes, 04 de Abril de 2005 23:22 #. Tema: Pakito Hay 11 comentarios.

20/03/2005

Tambores de guerra

guerra.jpgEn el extranjero, siempre han resultado misteriosos nuestro comportamiento temerario y nuestra lamentable historia. Nosotros lo hemos asumido sin comprenderlo: es algo tan natural como que llueva o que haga frío en invierno. Ahora que de nuevo marchamos todos juntos, compelidos una vez más a apostarlo todo a una empresa imposible, precisamente ahora que todo el país se dispone a perder otra guerra, nos corresponde a los que, aún en medio del frenesí, mantenemos un mínimo de lucidez, reflexionar acerca de las causas de nuestro proceder. Sería absurdo pretender sustraernos al influjo que moviliza a nuestros compatriotas: ya lo dije, todos marchamos juntos, irremediablemente, hacia la derrota, y posiblemente hacia la muerte. Eso es lo que sabemos, nuestro único dato seguro. Sin embargo, ni siquiera en una situación desesperada es superflua la reflexión.

El primer motivo de nuestra conducta es un proceso interno del individuo, simultáneo en todos los individuos. Todos nosotros lo conocemos. Ni siquiera merecería la pena referirse a este proceso, si no fuera porque, curiosamente, apenas se menciona. Cualquiera puede contrastar, sin embargo, su propia experiencia con las menciones que sí existen: no se conoce ningún caso en el que no hayan coincidido. Describiré brevemente el proceso al que me refiero:

El individuo empieza escuchar unos tambores imaginarios. Al principio son golpes aislados, que quizá puedan confundirse con algo que se cae, etc. La frecuencia de los golpes va aumentando, sin embargo. Acaban formando una sucesión uniforme, con intervalos que dependen del individuo: suele variar entre uno y dos segundos. Se ha dicho que estos tambores son una llamada irracional e irresistible hacia la guerra. Creo que este juicio es cierto en esencia, pero inexacto. La guerra es un concepto muy amplio: implica un objetivo ajeno a ella misma (un objetivo político o económico) y una serie de normas (no me refiero a las distintas "normas de conducta" que se han propuesto a lo largo de la historia, sino a normas que definen lo que es y lo que no es guerra). Mi opinión es que los tambores son una llamada irracional e irresistible hacia el combate. Otros, seguramente, cambiarían "combate" por "saqueo": no dejarían de tener razón, sólo sería un enfoque ligeramente distinto del mismo fenómeno.

Como ya se ha dicho, esta llamada que recibe el individuo, es un proceso que se repite en todos los individuos de la nación. Por lo tanto, y obedeciendo esa llamada, nos armamos y marchamos al combate. Lo normal es que tengamos dificultades para dormir, incluso para descansar, hasta que hayamos combatido.

Haré un inciso para poner en su lugar ciertos disparates que se dicen o escriben acerca de este tema. Por supuesto, no existe ninguna trama policial en todo esto. No hay ninguna conspiración del gobierno para hipnotizarnos, ni nada por el estilo. ¿Acaso alguien ignora que lo mismo que ahora sucede sucedía mucho antes de que se inventaran las té... (... pincha y lee, que no acabé)
Domingo, 20 de Marzo de 2005 04:37 #. Tema: Pakito Hay 7 comentarios.

21/02/2005

Rebeliones, elevaciones, y demás pataletas

Hay un tipo sentado en una silla arriba del estrado, vestido con una toga negra. Lleva una especie de maza en la mano y con ella hace clonc clonc clonc en un gong y dice orden en la sala silencio en la sala orden orden y ordena y juzga y a este le llaman el juez, así le dicen.
Y hay otro, o puede que sean varios, que está o están arriba de una plataforma más baja que el estrado pero como que sale de un costado de éste. Y dice o dicen: yo lo hice bueno decidimos que yo lo haría que nosotros él lo haríamos haría, porque, y en esto estábamos todos de acuerdo o creo que lo estábamos, es decir, sí, estábamos de acuerdo o yo al menos estaba de acuerdo conmigo mismo en que la acción beneficiaría a mi a nuestra patria, y más específicamente nos beneficiaría a mí me beneficiaría a nosotros, y menos específicamente a toda la humanidad. Y a éste que decía esto, le llaman el acusado. Les llaman los acusados.
Otro tipo, después de oír el anterior parlamento unicameral o pluricameral se dirige al que ya hemos determinado que es el juez o al menos así le llaman, y dice, con voz de barítono: el acusado se niega a contestar a mi pregunta. Permítame su señoría que la repita. Y, dirigiéndose al acusado – a los acusados – agrega, ¿es usted son ustedes plural o singulares? Según dicen, éste que ha intervenido es el fiscal.
Y un individuo al que le dicen el abogado defensor entona con voz de tenor: protesto señoría protesto.
Y el juez, mezzosoprano, responde: denegada denegada y hace clonc clonc clonc dando con la maza en el gong gong gong y ordena silencio orden en la sala silencio porque un gorila, muy nervioso, ha tirado una silla, pero aún no había mencionado al gorila.
Resulta que hay un cura, dos astronautas, un unicornio tullido, un minotauro sin tullir, trece monjas de clausura, un grupo de feministas, un gorila y una mujer que llora y dice pobre... pobres... y solloza y se suena en un pañuelo. Y a todos estos les llaman el público.
Y las feministas dicen que la plañidera debería ser varón y que el juez debería ser jueza. Un grupúsculo dentro del grupo defiende que las monjas deberían ser mujeres con carreras brillantes en los campos de las altas finanzas, la investigación científica y/o la erudición de cualquier tipo, que el cura debería ser una sacerdotisa de la diosa, que son “las astronautas” y no “los astronautas” y que el unicornio debería recibir una pensión del estado. Se propone la moción. Se vota, se rechaza. Otro grupúsculo opina que al elemento juzgador le conviene ser un elemento femenino dado su tono de voz. Se propone como tema de debate. Se acepta. Se debate.
Nadie dice nada del gorila y el minotauro. Uno sigue tirando sillas y el otro brama y brama desesperadamente, pero todos les ignoran. Nada, ni puñetero caso les hacen, y ya se cansa el gorila de tirar sillas y el minotauro de bramar y salen los dos de la sala para fumar unos cigarrillos, aunque por el olor deben ser porros. Por fin hay un grupúsculo dentro del g... (... pincha y lee, que no acabé)
Lunes, 21 de Febrero de 2005 02:06 #. Tema: Pakito Hay 7 comentarios.

09/02/2005

Textos anónimos

Supongo que alguien habrá notado que tres textos que estaban como anónimos, ahora están como textos míos. Por supuesto, si he cambiado esos textos de categoría es porque son míos (y, ya que los mandé desde el ordenador que uso habitualmente, imagino que no habrá ningún problema para demostrarlo, por si alguien se queda con la duda), pero creo que conviene explicar un poco más la decisión.

En un foro de Atramentum, alguien argumentaba que un autor no puede reclamar ningún derecho sobre un texto que figura como anónimo, y pensándolo bien creo que tiene razón. No soy experto en leyes (no es mi tema, por otra parte jamás he registrado un texto, y los que tengo en las páginas van firmados con pseudónimo, por lo que desconozco qué derechos podría reclamar legalmente sobre ellos), sino que se trata de una cuestión ética. Supongo que sería legítimo reproducir un texto anónimo sin preocuparse por averiguar de quién es el autor. Sin embargo, no era esa mi intención al subir textos a la sección de anónimos. Me interesaba que se leyeran esos textos sin que se supiera que eran míos, pero no renuncio a mis derechos como autor.

También quiero aclarar que no es que me haga ilusiones acerca del valor literario de esos textos. Pero de algún modo son mis criaturas, y qué quieren... uno se encariña.

Otra cosa: he puesto mi e-mail en la sección "autor/a", así, si alguien tiene interés en usar los textos que tengo colgados aquí (por ejemplo, para leerlos en una radio), puede ponerse en contacto conmigo. La idea es que quien quiera haga lo mismo, y así será todo más fácil y claro.

Saludos
Miércoles, 09 de Febrero de 2005 17:10 #. Tema: Pakito Hay 20 comentarios.

07/02/2005

negro

Yo no sé nada, absolutamente nada, tengo que conformarme con ver, con ver lo que hay y con las palabras, que quizá pueden describir aproximadamente lo que hay, aunque no me haga muchas ilusiones al respecto, además, ver, lo que se dice ver, no veo nada, o dicho de otra manera, lo veo todo negro, y quizá yo sea precisamente el color negro (alguien o algo debo ser, pues esto es un texto literario, más bien prosaico, narrativo y en primera persona - y esa primera persona es precisamente lo que soy, si entendemos la palabra "persona" en su sentido más amplio de sujeto, y no en el sentido estricto de ser humano -, podría añadir que el texto en cuestión es bastante confuso o mejor dicho difuso, y, según empieza, podría añadir también, por qué no, que es bastante malo, ya digo que no me hago muchas ilusiones), pero no sé realmente si esto de ser un color (esto de que el protagonista sea un color) puede dar mucho juego literario, eso ya depende del autor, y tampoco acerca del autor me hago muchas ilusiones, probablemente es algún escritor fracasado, como la mayoría de los escritores (qué le vamos a hacer, cada cual tiene el autor que le ha tocado, incluso aquellos seis personajes que creían ir en busca de un autor, no tienen más remedio que ser personajes de Pirandello o no ser nada), además, el negro, ¡el negro! qué clase de color es ese, que no es ni siquiera, según dicen, un color, claro que es posible, ahora que lo pienso, que yo no sea nada (se me ha ocurrido al pensar en el negro (color que ni siquiera es un color, y que uno tiende a asociar a la nada) y en los personajes de Pirandello que si no fueran personajes de Pirandello serían precisamente eso, es decir, nada (¡ojalá yo fuese un personaje de Pirandello!, pero no lo creo, porque Pirandello escribía en italiano), pero tampoco tiene mucho sentido, porque cómo voy a ser nada si veo (veo el negro, pero en definitiva veo, y eso ya es algo) y además tengo las palabras, que también son algo, no sé, quizá sea nada (o nadie, o el color negro) en un sentido figurado, metafórico, al fin y al cabo se suele decir "no somos nadie", o "lo veo todo negro", y son frases que se asocian a estados anímicos concretos, a la tristeza, más bien, incluso a la depresión, también se asocia el negro a la muerte, por ejemplo es negra la ropa del que guarda luto por la muerte de un ser querido, entonces quizá yo esté muerto, pero esto tampoco me convence porque los muertos, que se sepa, tampoco tienen la capacidad de ver (ni siquiera ven el color negro que se asocia a su estado), y tampoco tienen palabras, que se sepa, pero sí es posible que sea la Muerte, eso sí, aunque claro, sería la Muerte de una forma más bien alegórica, pues la muerte es un concepto y los conceptos no hablan, sino que se habla acerca de ellos, o también puedo ser (se me acaba de ocurrir, no sé, es sólo una idea) mi propio autor, ya sé, ya sé que en literatura normalmente conviene distinguir claramente al Autor del Narrador, eso lo sabe todo el mundo... (... pincha y lee, que no acabé)
Lunes, 07 de Febrero de 2005 16:31 #. Tema: Pakito Hay 20 comentarios.

05/02/2005

Pájaro

woody.jpgNo sé qué hace ese pájaro carpintero (toc toc toc) picoteando (toc toc toc) el espejo donde me miro, justo donde se refleja mi frente, justo donde se refleja mi mente.
No sé por qué el cristal, en lugar de agrietarse y saltar en mil pedazos, se deja hacer, se deja taladrar (toc toc toc) como si fuera un pedazo de madera.
No sé por qué el agujero (a la altura de mi mente) es tan negro, tan absolutamente agujero.

(toc toc toc)

No sé qué está sucediendo. Tampoco sé por qué no me inquieta más lo que está sucediendo. En realidad, no me importa lo más mínimo.

(toc toc toc)

Tranquilamente, doy una calada a mi cigarrillo. El humo sale por el agujero del espejo. No sé por qué.

No sé cómo puede posarse un pájaro en un simple reflejo, en el reflejo de mi hombro. Quizá sea sólo un reflejo de pájaro carpintero. No lo sé.

¿Por qué no duele más esto? ¿Por qué me dejo hacer?

No lo sé (toc toc toc).

No sé por qué me pica la frente (toc toc toc). No sé por qué me roba las ideas.

(toc toc toc)

NO sé por qué me roba las palabras...

(toc toc toc)

No sé por qué me
Sábado, 05 de Febrero de 2005 22:03 #. Tema: Pakito Hay 4 comentarios.

Ajedrez

ajedrez.jpgDos hombres se enfrentan a ambos extremos de un tablero de ajedrez.
Yo juego con blancas.
Otro individuo (es un funcionario o Dios) dicta cada jugada:
“Alfil negro come torre blanca”
Y el alfil negro se come a la torre blanca, y el abogado dice:
“Enroque”
Obediente, cambio de lugar mi torre y mi rey.

Esta jugada no parece la mejor opción, pero ¿cómo dudar de la palabra del Presidente de la República? Debo mover mi caballo, comerme el peón del adversario… si así lo ordena el Califa, así se hará…

“El rey negro retrocede a la casilla…”
¿Otra jugada errónea, mi general? Muevo mi rey, el rey negro, a la posición que me han indicado… ahí se queda, mi rey, amenazado por las tropas de mi adversario, y llegan las palabras inevitables:
“Jaque mate. Negras ganan”
Y yo jugaba con blancas…

El notario sigue dictando:
“El jugador de negras se levanta de la mesa de juego y da la mano a su adversario”
Me levanto de la mesa, le doy la mano.
“El jugador de negras se despide y sale a la calle”
Salgo.
“El jugador de blancas le sigue”
Le sigo.
“El jugador de blancas alcanza al jugador de negras y le clava una navaja en el costado”
Lo hago.
“El jugador de negras se desangra y se muere”
Me muero.
Sábado, 05 de Febrero de 2005 22:04 #. Tema: Pakito Hay 3 comentarios.

02/02/2005

Guerra de enlaces

Uno apunta hacia un lado.

El otro apunta hacia otro lado.

¿Hacia donde apuntas tú?
Yo soy un enlace. Yo enlazo.
¿Y qué enlazas?
Pues al cuentista.
¿Ah, y tú, hacia donde apuntas?
Y dale con apuntar. Que yo también soy un enlace. También enlazo.
Ah, ah, vale, oye, no te sulfures.
Tranqui...
Pues eso, que a dónde enlazas...
Pues a los cuenteros.

Cuenteros
Cuentista
Cuenteros
...

Ayayay...

Cuentista
Cuenteros
Cuentista

Oh, oh, qué lío, y decidme, enlaces, amigos míos, cómo distinguiré las dos webs, sus nombres son TAN similares.

- Entra, entra y verás.

Oh, sí, oh, qué bonito, esto, lo otro... bien, bien...

- Ahora entra aquí, al de los cuenteros.

Ah, sí, ya comprendo, la página de los cuenteros se distingue porque mola MUCHO MÁS.

Muchas gracias, enlace cuentista.
Muchas gracias, enlace cuentero.

Conclusión: Los cuenteros molan MUCHO más que el cuentista.

(juas, es sólo una bromita)
Miércoles, 02 de Febrero de 2005 02:25 #. Tema: Pakito Hay 8 comentarios.

29/01/2005

Época contradictoria

Si los trenes van a la velocidad de la luz, y los aviones llegan antes de salir, dónde iremos con tanta prisa, si ya todo es igual.
Y si nuestras telecomunicaciones son sofisticadas y nada tenemos que decir, porque todo da igual; y si se alarga la esperanza de vida, pero sin esperanza, porque qué más da... quizá algún día, en nustras sociedades industriales, gracias al progreso y al estado del bienestar, todos seremos casi iguales, y no correrá la sangre, pero tampoco sabremos si la llevamos en las venas.

Pero tampoco es para tanto. El sol, a todas luces, sigue brillando. Y si deja de hacerlo, es sólo una estrella entre tantas otras. Nada es para tanto... cuando todo da igual.
Sábado, 29 de Enero de 2005 16:32 #. Tema: Pakito Hay 4 comentarios.

El espejo

Siempre he sido un tipo bastante insensible, y me daba todo igual. El otro día, mirándome al espejo, descubrí por qué. Me di cuenta de que era la imagen que se reflejaba, y que a quien contemplaba era a un ser de carne y hueso, que vivía en el mundo real, con sus pasiones y todo eso. Me pregunté cómo era eso de sentir, y no sólo repetir los gestos que estaba viendo (¿de tristeza? ¿felicidad? ¿sueño? ni siquiera lo sabía). Me lo pregunté, pero vamos, que me daba igual.
Sábado, 29 de Enero de 2005 16:32 #. Tema: Pakito Hay 5 comentarios.

27/01/2005

Huevo

huevo.jpgUn hombre tumbado en un diván - parece desdichado - y una psicóloga están en la consulta de ésta. El hombre desdichado habla. La psicóloga toma notas:
- Míreme, doctora. Yo soy perfectamente normal. ¿Por qué tuve la desgracia de nacer de un huevo? ¡Si soy un ser humano como cualquier otro! Ya ve usted que no tengo nada de ave, ni de reptil...
- ¿Quizá de pez? - interrumpe la doctora.
- ¡Tampoco! - responde el paciente, mientras Paloma Gavilán, doctora en Psicología por la Università di Milano, escribe a toda prisa en su cuaderno. - Soy cien por cien humano - continúa - pero mi madre puso un huevo a los tres meses de embarazo y me incubó otros seis meses hasta que rompí el cascarón. No me enteré de todo esto hasta los diez años, más o menos. Me lo dijo mi hermano mayor. Estábamos discutiendo y sabía que lo dijo para fastidiarme. No le creí. Le llamé mentiroso. No le creí, pero algo en mí debía saber la verdad, porque no era normal que me pusiera tan furioso. Le llamé de todo, traté de pegarle, aunque él era más grande. Me puse a llorar y llegó mi madre. Entonces le dije lo que había dicho mi hermano...
La voz del paciente se apaga, sus ojos parece que miran a algo que no está en aquel lugar, como si estuviera viendo la escena que ha narrado. La doctora Gavilán da golpecitos con el bolígrafo en el cuaderno.
Por fin, el paciente reacciona y concluye:
- Mi madre no tuvo que decirme nada. Leí la verdad en sus ojos. Era todo cierto.
De nuevo se queda en silencio. La doctora piensa un momento y pregunta:
- ¿Había notado antes rechazo por parte de su familia o su entorno?
- ¡Sí, por cierto! En primer lugar, mi padre...
- ¿Cómo es la relación con su padre? - pregunta la doctora.
- Nunca lo veo. - responde el hombre desdichado, que parece más desdichado por momentos, - No se extrañe. Él me odiaba. Años después supe por qué. Decía que un niño que había salido de un huevo no podía ser suyo. Creo que esto fue lo que causó que se marchara de casa. Cuando se fue, mi madre me contó que incluso se había opuesto a que me incubara. ¡Imagínese! ¡Mi propio padre!
- Comprendo... - dijo la doctora, y su rostro tenía un gesto realmente muy comprensivo y tranquilizador.
- Y no era sólo mi padre... los demás niños... no sé cómo lo supieron... pero me llamaban "pájaro". ¡Yo era el pájaro, el pajarito, el pajarraco o el gorrión!"Pájaro de mal agüero, pájaro de mal agüero..." les oía susurrar a mi paso. ¿Y acaso tengo algo de pájaro?
- A primera vista diría que no. - concede la psicóloga.
- ¿Tengo alas? - insiste él.
- No - responde ella.
- ¿Plumas, pico? - insiste más.
- No - responde más.
- ¡Efectivamente! - concluye él su demostración - Soy un humano normal y corriente... aunque...
- ¿Sí? - le anima a seguir la doctora.
- Aunque... - sigue, ruborizándose un poco - es verdad que hasta hace unos pocos meses nunca he podido probar una sola tortilla...
La doctora Gavilán palidece. Dice, con voz entr... (... pincha y lee, que no acabé)
Jueves, 27 de Enero de 2005 00:18 #. Tema: Pakito Hay 10 comentarios.

23/01/2005

Revancha

De un día para otro, las cosas parecían haberse vuelto frágiles. El papel se desgarraba con facilidad; los niños volvían a sus casas con la ropa aún más destrozada que de costumbre; empezaron a ser frecuentes las historias de grandes catástrofes en las cristalerías familiares y de accidentes causados por sillas o mesas que se rompían. Hubo preocupación y pánicos ocasionales según el fenómeno tendía a extenderse y generalizarse. Pronto dejaron de existir las figuritas de porcelana, los juegos de café y otros objetos delicados. Numerosos obreros morían al desplomarse los andamios en los que trabajaban.
El tiempo pasaba y no se encontraba un remedio, ni siquiera una explicación. Al contrario, el problema se agravaba. Empezó a afectar a los edificios. La siguiente escena se hizo parte de la vida cotidiana: en cualquier lugar de la ciudad, de repente, la señal, un crujido, algo que se quebraba: “¡otro derrumbamiento! ¿dónde?”; tremendo ruido; acto seguido, una nube de polvo que invade el aire, los pulmones, los ojos; gritos de pánico, gemidos de dolor; en imágenes fugaces y fantasmales: gente huyendo enloquecida en todas direcciones, y unas ruinas intuidas más que vistas. Cada vez más personas perdían sus casas, vagaban por las calles sin saber dónde ir, ofreciendo un espectáculo lamentable que no dejaba de conmover a nadie pues nadie estaba a salvo.

Al tiempo que se producía este fenómeno, las ciudades empezaron a poblarse de vegetación. Más preocupados por la misteriosa y gradual descomposición de nuestros objetos que por las tímidas hierbecillas que comenzaban a asomar en calles y plazas, no dimos, al principio, importancia a este segundo proceso.

No tardamos mucho en comprobar, sin embargo, el extraordinario vigor que habían adquirido las plantas y entonces todo cambió. Como si la corrosión de las cosas artificiales lo hubiese anticipado y la súbita pujanza de la naturaleza lo confirmase, la humanidad entera comprendió que su dominio sobre el planeta era cosa del pasado. No hicieron falta demostraciones: la fe en la especie se derrumbó, y fue arrastrando las instituciones de la sociedad. Todo había acabado ¡nadie se engañaba! Jamás hubo una convicción tan unánime: inútil pensar en el porvenir. Abolido el futuro, ¿qué razón quedaba para hacer el esfuerzo de la civilidad, para reprimir los instintos primarios? Llegó el delirio: entusiasmos feroces, crímenes, orgías salvajes, los mercados desabastecidos, ¿quién iba a trabajar, cultivar, recolectar, distribuir...? ¡y el hambre! ¿asesinatos, robos, pillajes? ¡con el estómago vacío, no era cuestión de andarse con remilgos! si te hacías con algo de comida ¡a callar! ¡más valía que no se supiera!... y no debo olvidarme del sexo... ¿promiscuidad? ¡oleadas de violaciones! ¡lujuria animal, insaciable! ¿incesto? ¿por qué no?... en fin, todas las facetas del caos, imposibles de enumerar; la ciudad por momentos parecía un manicomio... el desenfreno se extendía como una epidemia que amenazaba... (... pincha y lee, que no acabé)
Domingo, 23 de Enero de 2005 03:05 #. Tema: Pakito Hay 9 comentarios.

19/01/2005

Susanita y Miguelito

monigotes.jpgA Susanita y Miguelito, compañeros de parvulario, les gusta mucho jugar juntos. Juegan al escondite, a los médicos, a indios y vaqueros, y al parchís. Se divierten tanto, que no se dan cuenta del tiempo que pasa…

- Susanita, Susanita – dijo Miguelito.
- ¿Qué, Miguelito? – respondió Susanita.
- Llevamos mucho tiempo jugando, - dijo él.
- Es verdad, - afirmó ella.
Aquel día, Miguelito había cumplido 37 años, mientras que Susanita seguiría teniendo 36 unos meses aún.
- Sí, ha pasado mucho tiempo, - repitió Miguelito, con gesto un poco preocupado.
- Nos hemos hecho mayores, Miguelito, - dijo Susanita.
Miguelito miró sus manos, su cuerpo, se fijó también (fugazmente) en el cuerpo de Susanita.
- Sí. Mayores. – dijo.
- Y… seguimos en el… parvulario… - añadió trabajosamente Susanita, luchando con una idea que no quería aceptar.
Miguelito miró a su alrededor. De pronto se concretó la vaga preocupación que le atormentaba:
- Ya no tenemos edad para estar en el parvulario, Susanita – dijo.
La evidente y terrible verdad de esta tesis cortó de un tajo la conversación. Los dos parvularios se miraban, con cara de susto.
- ¡Mayores! – gritó Miguelito unos minutos después.
Susanita le miró preocupada.
- No grites, por favor… tenemos que hacer algo, - susurró dulcemente al oído de Miguelito, sorprendiéndose a sí misma de lo dulcemente que podía susurrar, de pronto, al oído de Miguelito.
Éste la miró bastante confundido:
- Ha… hacer… qué – tartamudeó.
- ¡Deberíamos casarnos! – gritó Susanita. Y no gritó para dar más énfasis a su propuesta, sino porque ya sonaba atronador el timbre que les llamaba a clase.

Entonces fue cuando Miguelito se dio cuenta de todo lo que había cambiado, de qué significaba que hubiera pasado el tiempo. Pensó en la boda, en el párroco que los casaría, y que no diría Susanita y Miguelito, sino Susana y Miguel. Todo iba a ser distinto, pero Susana estaría a su lado… él era un hombre, y ella sería su mujer… estaba dispuesto a todo…
- ¡Sí! – gritó, gozoso, pero demasiado tarde, porque el recreo había terminado, la maestra había visto que se quedaban rezagados, les había llamado (¡Susanita! ¡Miguelito!) y ya Susanita (de nuevo Susanita) correteaba alegremente en dirección al aula.

Javi 2004
Miércoles, 19 de Enero de 2005 16:24 #. Tema: Pakito Hay 7 comentarios.

18/01/2005

Don Destino y yo

Mil veces se lo he comentado al Destino. Mire usted, si alguna vez lograra algo, Dios no se lo tomaría en cuenta. No creo que el equilibrio del Universo sea tan frágil como para quebrarse si escribo una novela memorable, o si aquello hubiera salido mejor... En fin, si durmiera un poco mejor por las noches tampoco se iba a caer el firmamento a pedazos. Es una forma de hablar. Usted me entiende. No llegará el fin del mundo porque yo... y mirándolo bien, a usted le da igual, usted es el Destino, un ente que está por encima del bien y del mal, va a lo suyo y ya está, qué puede importarle que yo...

Todo eso se lo repetí una y otra vez, y aún añadía muchas más razones, igualmente atinadas.

No se puede decir que me hiciera mucho caso.

Una noche, sin embargo (tenía que suceder una noche) caminando por Madrid (tenía que suceder en Madrid) me lo encontré apoyado en una farola. Estaba borracho. No sé si yo o el Destino. Alguien estaba borracho.

Me dirigí a él:
- Don Destino, ¿no ha oído usted todo lo que le he dicho en estos últimos años?
Don Destino me miró indiferente.
- Por favor, póngalo por escrito. Si no, no hay nada que hacer - dijo.
- ¿Por escrito? - pregunté, creyendo haber oído mal.
- Escriba, usted escriba... - dijo, al mismo tiempo que paraba un taxi.

"¿Escribir?", me pregunté.
"Escribir", me contesté.
"Don Destino es indiferente y viaja en taxi", me dije.

Llegué a casa unas horas más tarde en un medio de locomoción más plebeyo. Encendí el ordenador, y abrí el word para seguir el consejo del Destino.
Se me colgó el ordenador.
Lo reinicié, y volví a abrir el word...

- Pakijavi (cómicoextrañista)
Martes, 18 de Enero de 2005 14:22 #. Tema: Pakito Hay 13 comentarios.

17/01/2005

Bien, bien...

smiley.gif¡Bien! por el blog recién pintado. ¿No notan que huele a freso?

¡Bien! porque los dedos aún aciertan con las teclas, inclusoconlabarra espa cia do r a.

¡Bien bien bien!

Bien por la fiesta y el jolglorio, y el sano cachondeo, y las celebraciones que pierden su significado original y se convierten en otra excusa para emborracharse... ¡Bien!

Bien por el mundo, que aguanta lo que le echen.

Bien lo que viene, y bien lo que se va. ¡Muy bien!

Qué bien el invierno, las frustraciones, las dudas, los resfriados, qué bien que todo esté tan bien.

Qué bien, qué bien. Aquí seguimos.

¿Cómo están ustedes?
Yo estupendamente.

Javi 17/01/05
Lunes, 17 de Enero de 2005 16:42 #. Tema: Pakito Hay 4 comentarios.

12/01/2005

Una hermosa historia

panama.jpgSe me ha ocurrido una historia que quizá no sea real. No lo sé, pero pienso que merece serlo.

Dos idealistas (ella una mujer luchadora, él un hombre valiente, ambos militantes pacifistas) se conocen en una protesta contra la guerra del Vietnam, en Oregón, o Michigan, o Nueva York. Se miran, se gustan, hablan, se enamoran, etc. Comparten sueños de un mundo mejor, sin guerras, sin explotación. Tienen un hijo, al que quieren regalar ese mundo que han soñado. Se casan. Se asientan, compran una casa.

Años más tarde, el hijo sabe cómo se conocieron sus padres. Se lo han contado. Sabe que se conocieron gracias a la guerra, que él existe gracias a la guerra. Es un chico vitalista, ama su vida, y está agradecido a la guerra. Decide alistarse en el ejército.
Su primera misión será formar parte de la fuerza militar que invadió Panamá en 1989.

javi (dos mil cuatro)
Miércoles, 12 de Enero de 2005 13:23 #. Tema: Pakito Hay 7 comentarios.

Manual sobre los seres humanos para extraterrestres

Capítulo 1: Consideraciones biológicas

Los humanos tenemos dos brazos y dos piernas, dos pies y dos manos, dos orejas, dos ojos. El número dos es importante para nosotros. El dos es un número primo. El primo de un ser humano también tiene dos brazos y dos piernas, dos pies y dos manos, dos orejas, dos ojos.

El ser humano tiene la capacidad de razonar. En situaciones muy concretas, es posible que llegue a usarla.

El ser humano habita casi toda la superficie de la Tierra, que es un planeta esférico. De lo cual se deduce que el ser humano puede vivir tanto boca arriba, como boca abajo, como de lado.

Hay grandes diferencias entre hombres y mujeres. Aunque apenas se nota la diferencia de sabor, la textura es muy diferente.

El ser humano vive unos cuantos años y luego muere. Si se quiere acortar el proceso, se le mata. Aunque parezca mentira, una de las formas de matar que ofrecen más garantías es hacer añicos la cabeza.

Capítulo dos: consideraciones psicológicas

Primera regla fundamental de la personalidad humana: cada humano tiene su propia personalidad. Cuando no se pueda aplicar esta regla, se recurre a la Segunda regla fundamental de la personalidad humana: bueno, todos no.

Para ser un bicho tan despreciable, el ser humano se toma muy a pecho su propia supervivencia.

Hay varias enfermedades mentales que afectan al ser humano. Entre ellas: la esquizofrenia, la paranoia, y las que acaban en “ismo”.

En contra de la creencia popular, creerse Napoleón es una señal de equilibrio psicológico. Bien es cierto que sólo si se es Napoleón.

Hay muy pocos locos que se creen Al Gore, lo que demuestra la cordura de los locos.

Capítulo tres: la cultura humana

La cultura humana se basa en la tecnología. Gracias a la tecnología hemos conseguido dominar a las demás especies y tener café instantáneo. En este siglo han avanzado espectacularmente las tecnologías de la comunicación. Gracias a dichas tecnologías, un adolescente de Missouri puede hacerse famoso en todo el planeta por el simple método de masacrar a sus compañeros de clase.

Los seres humanos suelen juntarse en grupos para enfrentarse a otros grupos de humanos. Los españoles contra los finlandeses, los ricos contra los pobres, los del Atleti contra los del Madrí, los gorilas contra los chimpancés. En realidad, ni los gorilas ni los chimpancés son humanos. Ni me consta que estén enfrentados. Pero si lo fueran, lo estarían.

El ser humano tiene muchas religiones, pero sólo una es la verdadera. Por ejemplo, en Irán la única religión verdadera es la musulmana, y en el Vaticano la católica.

No os dejéis engañar. Colonia no es una ciudad que huela especialmente bien.

Los seres humanos de vez en cuando tenemos ideas. El estado sirve para impedir el contagio de las mismas. Como véis, dominamos la medicina prevent... (... pincha y lee, que no acabé)
Miércoles, 12 de Enero de 2005 13:09 #. Tema: Pakito Hay 5 comentarios.

Noche

gato noche.jpgA Laura “Mulhingan”, por las noches de palabras compartidas y por la amistad.

Quizá lo mejor sea escribir. Claro, que en realidad debería estar durmiendo, pero...
Entonces: lámpara (encendida), papel, bolígrafo... ¿y?

Y, en la ventana, la noche oscura...

Entonces: lámpara, papel, bolígrafo, noche oscura, gato...
Miro por la ventana y hay un gato paseando por la calle. Es un gato negro y sus ojos brillan.

(En realidad la ventana da a un patio interior y no hay ningún gato. Pero necesitaba al gato y necesitaba la calle – necesitaba la calle para el gato, que no hubiera querido estar encerrado en un patio, pobre. Me los inventé, estoy en mi derecho.)

¿Y? Y el silencio enorme, que incluye los pequeños ruidos de la noche.

¿Y? Y en el cielo la luna.
Y la luna lo ve todo.

Entonces: lámpara, silencio, papel, noche oscura, bolígrafo, luna, el gato aunque no exista... ¿y?

Y yo, claro, el que no puede dormir y junta palabras. Y lo que no me deja dormir: un terror indefinido que acecha en la sombra. Y la sombra, que no puede dormir y junta palabras.

¿Algo más?
Claro: todo aquello que corresponde a la noche que escribo y que no coincide con la noche que está más allá de la ventana....
La noche luminosa, soleada... ¿por qué no?

Qué torpe. Pero qué torpe... tan tranquilas estaban las palabras durmiendo en el diccionario y yo tenía que invocarlas... un desastre: soleada ha despertado con sus rayos a sonora, que se ha puesto a hacer ruido y el ruido ha despertado a la rumba que se ha puesto a bailar... y luminosa ha despertado a lujuria, que enseguida ha ido a despertar a su amante... y enseguida con sus prisas... y amante con sus ansias... y... ¡en fin, todo el diccionario despierto!
La noche se ha llenado de palabras bulliciosas, el gato ficticio huye despavorido, y ya seguro que no podré dormir.

Quizá no fue buena idea escribir. En fin, ya no hay remedio, y ahora que sé que no voy a conciliar el sueño, lo mejor que puedo hacer es llenar aún más la noche de palabras, de algarabía, convertirla en noche clara, noche diurna, poblar la unanimidad silenciosa de discrepancias chillonas, bajar la luna del cielo para que el gato juegue con ella (el gato ha huido, pero da igual, me invento otro)...

El gato y la luna

Es una noche luminosa, soleada de sol reflejado y de soles lejanos – las estrellas.
Todo está bien bajo el cielo, piensa el gato, y entonces dirige su mirada a la luna.
La luna observa al gato. Todo está bien en la tierra, piensa, pero ese gato qué quiere.
Cuando la curiosidad puede más que la pereza, el gato da un salto. Cae en la superficie blanca con suavidad felina. Recorre la luna. Olisquea los cráteres. Busca por todas partes, y sólo encuentra una bandera que alguien se ha dejado. Pensando que es una cortina, cumple su deber de gato: la hace pedazos.

Lo malo de este lugar, piensa, e... (... pincha y lee, que no acabé)
Miércoles, 12 de Enero de 2005 13:05 #. Tema: Pakito Hay 2 comentarios.

11/01/2005

La profecía

lunares.JPGHa de cumplirse la profecía, pues está escrita en un lugar oculto y sagrado. Te está permitido escucharla, pero no recordarla. Y la profecía dice así:

En una calle habitual pero no cotidiana, verás a un hombre.
Y ese hombre llevará una corbata azul con lunares amarillos.
Y ese hombre vestirá un traje negro y zapatos del mismo color.
Y esa corbata no será sólo fea, sino además errónea.
Y ese hombre llevará una camisa negra.
Y esa corbata no será sólo errónea, sino además, de una forma misteriosa e inescrutable, maligna.
Y ese hombre tendrá un rostro triste y gris.
Y contemplar esa corbata causará espanto.
Y el hombre vestido de negro se acercará a ti.
Y ese hombre hablará.
Y su rostro se volverá más triste y más gris según hable.
Y al mismo tiempo, el gris se volverá verdoso.
Y estas serán sus palabras:
"Disculpe, ¿me podría indicar cómo se llega a la calle...?"
Y no acabará la frase.
Y jamás sabrás a qué calle quiere llegar.
Y cuando se interrumpan las palabras del hombre que vestirá de negro, observarás que sus ojos se llenan de lágrimas.
Y será horrible contemplar esas lágrimas.
Oirás al mismo tiempo un gemido lento y largo.
Y será horrible oírlo.
El gemido se convertirá poco a poco en palabras: estoy perdido estoy perdido estoy perdido.
Y será horrible escuchar esas palabras.
Y de pronto el rostro del hombre se volverá muy pálido, manteniendo lo verdoso.
Y entonces enloquecerán el rostro y el hombre.
Y saldrá corriendo el hombre.
Y el rostro gritará.

Desde entonces, jamás podrás olvidar esa corbata.
La verás en los sueños.
Creerás verla en la vigilia.

Y desde entonces, la sal aparecerá misteriosamente en el azucarero.
Y el azúcar en el salero.
Y por la noche todos los ojos de todos los gatos de todos los tejados se volverán para mirarte.
Y el mundo será espantoso de una forma misteriosa e inescrutable.

Cuatro meses y dos semanas más tarde, saludarás a la muerte en un suburbio de una ciudad oriental llena de rostros feroces.
Y pensarás que por fin podrás librarte de la corbata.

Pero tu infierno será una eternidad azul con lunares amarillos.


Javier
24 de abril de 2004
Martes, 11 de Enero de 2005 16:57 #. Tema: Pakito Hay 4 comentarios.

La vida en la ciudad

ciudad.jpg(Relato fantástico)

Dicen que la vida en la ciudad provoca angustia. Las prisas, las aglomeraciones humanas, la inseguridad...
¡Tonterías! La angustia es un estado mental que se puede vencer con suma facilidad. El secreto es sencillo: no preocuparse.
Hoy, por ejemplo, me he levantado con ganas de lentitud. No quería darme prisa. No me daba la real gana de correr.
Hoy, por razones ajenas a las autoridades, las concentraciones de agentes contaminantes en el aire de esta metrópoli eran muy bajas. La luz perfilaba los contornos de las cosas con nitidez y resaltaba los colores. ¡Se podía respirar a pleno pulmón! Cuando he salido a la calle, todo, excepto las personas, parecía saludarme al pasar.
He disfrutado recorriendo las calles con calma, cruzando los pasos de cebra con parsimonia mientras los conductores hacían sonar sus bocinas hoscas y malhumoradas con una insistencia digna de mejor causa y yo sonreía: a los conductores, a los coches, a las bocinas, a los bocinazos y a la insistencia.
Sonreía al mundo sin pudor ni disimulo.
Al llegar a la boca del Metro, he bajado las escaleras muy despacio, estorbando el paso de seres enloquecidos y agitados que me insultaban con el deje local y con acentos de todas las latitudes: ¡qué maravilla ecléctica y cosmopolita! He esperado en el andén junto con estos personajes inquietos y multiétnicos, quienes, al verme, han murmurado maldiciones en mil idiomas distintos: ¡qué riqueza cultural!
Una mujer comía un enorme bocadillo y nos miraba a todos los allí presentes como si temiera que fuésemos a robárselo.
Me acerqué a ella y dije:
- Buen provecho.
Ella delegó la respuesta en su mirada. Ésta dijo:
- ¿Qué quieres de mí? ¡Vete!
Me alejé de la mujer y de la mirada mientras comenzaba a urdir planes para robarle el bocadillo a la primera, más que nada por hacer algo mientras esperaba.
Cuando el primer metro, temible, veloz y subterráneo, ha llegado rugiendo, todos se han agolpado frente a la puerta, como si entrar el último en el vagón fuese un delito castigado con la pena de muerte. Yo he decidido esperar a que pasara un tren con menor densidad de población. Algo que se asemejase menos a un camión de transporte de ganado. Mientras esperaba, una fauna variopinta ha desfilado por el andén. Niños, jóvenes y ancianos, hombres y mujeres, pobres y menos pobres (ricos, aquí en el Metro, no, claro), de aquí y de acullá... Seres de pelajes tan diversos, pero tan parecidos: todos con la misma prisa, todos igual de comprimibles al entrar en los sucesivos vagones.
Durante un rato, me he dedicado a ver la televisión del Metro, pero he perdido interés. No me creía nada de lo que me contaba. Ni siquiera creo a mi televisor, que es de confianza, hasta lo tengo instalado en casa. Cómo me voy a fiar de esta pantalla extraña. He preferido mirar mis pies, que ejecutaban una complicada danza al son de la música que sonaba por megafonía: creo que era Bach.
Cuando tambié... (... pincha y lee, que no acabé)
Martes, 11 de Enero de 2005 16:39 #. Tema: Pakito No hay comentarios. Comentar.

10/01/2005

Deslizamientos

rambla.jpgTodo se conjuraba a favor del hombre que estaba tomando una cerveza en la terraza situada en el paseo marítimo. Una brisa mitigaba el calor de la noche estival. Las luces de la ciudad se reflejaban en el agua con ostentación de diamantes. El ambiente invitaba al placer sosegado, a la despreocupación: el mar y su eterno murmullo, susurrando al oído de las personas su enormidad, su misterio o su antigua e imperturbable calma, según las necesidades de cada cual; el lujo cosmopolita de los yates en el puerto deportivo y los Audis, Mercedes y Ferraris que siempre parecen llevar de pasajero a un jeque, un príncipe o un mafioso; la noche hermosa y tranquila, un jazz melódico y pausado que llegaba desde algún establecimiento cercano... tantas promesas de felicidad y placer... y además...
Pero, ¿qué le pasaba al hombre que estaba tomando una cerveza en la terraza del paseo marítimo? Parecía inquieto, miraba para todos los lados... ¿Por qué?
Algo iba mal. Había alguna pieza que no encajaba. Tenía un extraño presentimiento: lo que le rodeaba estaba equivocado. ¿De dónde venía esa sensación?

Trató de recordar: ¿qué había hecho, dónde había estado antes de llegar allí? Se dio cuenta de que no conseguía conectar los escenarios de las últimas horas, tenía grandes lagunas en su memoria más inmediata. Se concentró. Había estado en un autobús... pero ¿qué autobús? Uno urbano, de eso se acordaba.
¡Eso es! Se había subido en... No, no podía ser... pero ¡sí!, ¡claro que sí!
Había cogido el autobús en Méndez Álvaro y... y... ¿dónde se había bajado? No sabía precisar eso. Después había caminado y... ¿sólo había caminado?
Sí, lo recordaba perfectamente, y ahí estaba el quid de la cuestión. Después de bajarse del autobús urbano había llegado andando hasta ese paseo marítimo imposible, que ya no era tal sino un parque oscuro.

El hombre se levantó del banco, sobresaltado y palpando instintivamente su cartera, que seguía en el bolsillo del pantalón. Miró a su alrededor y le pareció ver una sombra que huía en la oscuridad. Se estremeció. Sin saber aún dónde estaba ni qué hacía allí, echó a correr siguiendo el ruido del tráfico. Por fin llegó a una valla que separaba el parque de una avenida amplia y bien iluminada. La siguió hasta alcanzar una puerta y emergió a la luz en la calle de Alcalá.
Aturdido como estaba, no pudo pensar nada. Se limitó a repetir mecánicamente gestos habituales: parar un taxi y darle su dirección. La charla del taxista, poco a poco, fue devolviéndole a la realidad.
- Vaya tiempo que hace, ¿eh?
- Sí, terrible.
- ¡Y que lo diga! Precisamente venía escuchando en la radio que éste es el mes de enero más frío en décadas... ¡Anda, que tener que jugar al fútbol con estas temperaturas...! ¿Ha visto el partido?
El pasajero se preguntó de repente si tenía suficiente dinero para pagar el taxi. Comprobó su cartera: sí, bastaría con esos cinco euros, y quizá el taxista le aceptara ese billete extraño como propina...
“... (... pincha y lee, que no acabé)
Lunes, 10 de Enero de 2005 00:36 #. Tema: Pakito No hay comentarios. Comentar.

Instrucciones para soñar

sueño.jpgA Cortázar, cómo no...

Lo primero es ocuparse de las necesidades fisiológicas, para que no estorben más adelante. Considero innecesario entrar en detalles al respecto. Detectar el exceso de ciertas materias innecesarias que ha acumulado el organismo, y deshacerse de ellas en el lugar adecuado y con la debida pulcritud, son cosas que probablemente no revisten gran dificultad para el lector avisado. No son asuntos agradables para hablar de ellos, pero recuerde, eso sí, que este paso es esencial.

Una vez hecho esto, prepárese para dormir. Póngase cómodo. El lugar ideal es una cama; la postura ideal es tumbado, ya sea boca arriba, de lado o boca abajo. Debe procurar que haya silencio, que no haga calor ni frío. Si es de noche, apague la luz. Si es de día, baje la persiana para que no entren los rayos del sol. Cierre los ojos.

En este momento, todas las preocupaciones y sinsabores del día se agolparán en su mente con saña. Se preguntará qué le indujo a decir unas palabras tan duras a alguien a quien aprecia, e imaginará mil consecuencias nefastas que pueden derivar de este hecho. Dará vueltas y más vueltas a los acontecimientos que ha vivido en la oficina; pensará en ese tal Pérez que no deja de joderle, sin duda porque envidia su puesto. Recordará que mañana tiene que llamar a su madre, a ver si se mejora de esa indisposición que tanto le preocupa, ojalá no tenga que pasar de nuevo por el quirófano, ya se sabe que a su edad estas cosas son delicadas... Mil ideas más revolotearán por su mente: por último pensará - esto siempre pasa, es imposible evitarlo - que debería dormir, pues necesita descansar para aguantar la dura jornada de mañana, y se angustiará porque no lo logra. Debe ahuyentar todas estas preocupaciones. No luche con ellas, afróntelas con una sonrisa y una actitud desenfadada. Mañana se arreglará todo. Y si no se arregla, que siga estropeado: la vida es así y, por suerte, cada día tenemos una tregua durante la cual el emperador puede olvidarse de sus preocupaciones de emperador para ser mariposa, y la mariposa puede dejar de lado sus tribulaciones de lepidóptero para convertirse en emperador.

Cuando su cerebro se haya librado de tan molestas visitas, respire hondo, cuente ovejitas si tiene costumbre, y déjese llevar al otro lado.

Ya está usted al otro lado. Se han trastocado las reglas del mundo cotidiano. Enhorabuena: usted se ha convertido en otra persona, y el mundo se ha convertido en otro mundo... ¿no es maravilloso?

Quizá se encuentre en un país de idílicos parques y gente sonriente. Quizá se encuentre en una habitación sin puertas ni ventanas donde hay una silla, dos duendes que escriben fórmulas matemáticas en la pared con sendos pinceles y un ratón que le dice cosas que no logra entender del todo. Quizá reaparezcan personas de su pasado, que hace mucho tiempo han muerto o han desaparecido de su vida. De su vida del otro lado, claro está. Es posible, también, que le persiga un ora... (... pincha y lee, que no acabé)
Lunes, 10 de Enero de 2005 00:31 #. Tema: Pakito Hay 6 comentarios.

Buenos días

bebe.jpg¡Buenos días, señor recién nacido! Bienvenido a este mundo.
Pase sin miedo y póngase cómodo.
Como ve, aquí estamos todos ocupados con la tarea de vivir, por lo que quizá le podamos dar algunos consejos útiles, ahora que usted se va a dedicar también a ello. En primer lugar le diré que en este mundo a casi nadie le importa mucho que usted exista, y si llega a importarnos, eso puede ser bueno o malo. En general, se puede decir que es preferible evitarlo.
Tenga eso en cuenta, no se de a las drogas, aplíquese a sus estudios cuando llegue a la edad de estudiar, y poco más. Por el momento haga caso de lo que le dicen su papá y su mamá y el resto lo irá averiguando.
Y bien, hablando de todo un poco: ¿Qué tal? Su nacimiento digo... ah ¿cesárea, eh? Bueno, pero ¿todo bien? Ah, me alegro.
En realidad no me refería al parto en sí.
Quiero decir, ¿qué le ha tocado en suerte? Un gueto de una gran ciudad, una aldea perdida en el Nepal, una favela brasileña, un campamento de refugiados palestinos... o quizá ¿un barrio exclusivo, de gente adinerada, y un master en dirección de empresas en el futuro?
Ah, nada de eso, un barrio residencial de clase media. Bloques y más bloques de pisos, mucho césped que no se puede pisar. Tiendas de comestibles y conversaciones acerca del tiempo. Está bien, puede considerarse afortunado. Con toda probabilidad, será un don-nadie. Créame, si no es de esos que le piden demasiado a la vida, ser un don-nadie es un destino satisfactorio.
Hágame caso, señor recién nacido, pues he pasado toda mi vida en ambientes similares, y algo sé de esto. No trate de ser el mejor en nada, no se preocupe por destacar. Confórmese con ser uno más entre millones, y las cosas le irán bien. Tendrá una casita con calefacción, una mujer e hijos. Un trabajo pagado, no bien pagado, tampoco grato, pero pagado. Cañitas con los amigos en el bar de la esquina. Excursiones de fin de semana al campo. Y muchas cosas más: un automóvil de segunda mano, partidos de fútbol por la tele, revistas, reuniones familiares, infidelidades, seguro médico... Cosas para nada despreciables.
En fin, le dejo que siga gateando, veo que está haciendo progresos notables. De nuevo, bienvenido al mundo. Espero que le vaya razonablemente bien en la vida.

Javi (marzo de 2003)
Lunes, 10 de Enero de 2005 00:33 #. Tema: Pakito No hay comentarios. Comentar.




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